Beneficios del ejercicio moderado

diciembre 6/2016

Beneficios del ejercicio moderado y efectos indeseables del sobre-entrenamiento:

Vamos a complementar más nuestro artículo anterior sobre lo bueno del ejercicio físico moderado y lo malo del excesivo.

Aunque todos nos beneficiaríamos de hacer más ejercicio, 45 minutos de una sola vez, ha sido definido como la dosis ideal. Decía el gran Paracelso en la edad media que: “todo es veneno y nada es veneno, dependiendo de la dosis”, y esto definitivamente es aplicable a la dosis del ejercicio.

El ejercicio mejora la función de “bomba” que tiene el corazón, aumentando temporalmente la frecuencia de sus latidos, y llevando por tanto mayor cantidad de oxígeno a la sangre, nos pone a sudar saludablemente, favoreciendo la desintoxicación natural, beneficia a nuestro sistema inmunológico y hace que el cerebro produzca “endorfinas” (moléculas con igual efecto que la morfina exógena, conocidas como morfina endógena), responsables de esa agradable sensación de bienestar asociada al ejercicio saludable y que de alguna manera nos genera una benéfica adicción hacia él, para convertirlo en hábito de vida saludable.

Pero cuando algo es muy bueno, no significa que su exceso sea mejor, y aquí viene la otra cara de la moneda: hay un punto límite, a partir del cual el ejercicio puede comenzar a dañar su cuerpo. Investigaciones avanzadas muy recientes, están dando al traste con creencias erróneas que teníamos en torno a la fisiología del deporte, y muchos de nuestros conceptos anteriores se han volteado en cuanto a la duración e intensidad del ejercicio saludable: demasiada cantidad de algo bueno puede terminar teniendo el efecto contrario al deseado.

Hacer ejercicio en exceso o de forma incorrecta puede ser perjudicial:

Su cuerpo puede entrar en un estado catabólico, (destrucción de tejidos).

Se genera un exceso de los temibles radicales libres que aceleran el envejecimiento y la aparición de las enfermedades degenerativas.

Hay sobreproducción de hormonas del estrés (cortisol, adrenalina), y el estrés excesivo es percibido por el sistema inmunológico, quien se pone en alerta: si esta situación es permanente, acelera enormemente el envejecimiento.

Puede causar insomnio, debido a trastornos hormonales.

Sin embargo, el riesgo más grave implica dañar su corazón o, peor aún, la muerte súbita cardíaca, por sobre entrenamiento.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia.

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