Frente a la gripe: cosas mucho mejores que vacunarse.

mayo 31/2017

Aunque Colombia no es un país de estaciones y por tanto no es tan marcada la epidemia gripal de cada temporada invernal, es un hecho conocido que aun estando en el trópico, sí tenemos cambios climáticos con temporadas lluviosas y frías, y con la consabida cosecha de episodios gripales que terminan en verdaderas epidemias, una o más veces por año.

Como la medicina oficial y los laboratorios comerciales siguen vendiéndonos la ilusión de una vacuna antigripal, vale la pena echarles una mirada a los últimos reportes sobre su controvertida efectividad.

Sucede que el virus de la gripe es algo así como un “supervirus mutante”. Cuando un paciente infectado ha desarrollado anticuerpos que le protegen de la gripe de hoy (y que impedirían volver a contagiarse de ese virus en la próxima oleada), el virus ya ha cambiado su genoma y dicha protección no le sirve. Para complicar el asunto, el virus de la gripe que ataca todos los años no es un solo virus, sino unos 300 virus distintos. Existen tres tipos de virus gripales que afectan a las personas, A, B y C, divididos a su vez en subtipos. El virus A es el principal causante de las epidemias que se producen cada año, el B se presenta generalmente en brotes más localizados, y el C sólo provoca infecciones poco importantes y en casos aislados.

El virus de la gripe es un enemigo poderoso y tremendamente ingenioso, capaz de copiar el genoma de nuestras células sanas y parasitar las cadenas de producción de proteínas para poder reproducirse en su interior.

Un reporte de lo ocurrido en España en 2016 es bastante diciente: el grupo de los pacientes que hicieron caso a las recomendaciones oficiales y obedientemente se vacunaron, enfermaron de gripe en un porcentaje exactamente igual al del grupo que no se vacunó. Pusieron su fe en una vacuna que, aunque creían les protegería, no sirvió absolutamente para nada. Todo indica que a la vista de estas cifras es totalmente indiferente vacunarse o no.

Aunque mucho se molesten los detractores de las medicinas alternativas y naturistas, estos fracasos de la industria farmacéutica no hacen otra cosa que corroborar la creencia de una gran parte del público desengañado:

“Es mejor apostar por un camino alternativo, a base de vitaminas, bacterias buenas y la alimentación adecuada, para que los virus de la gripe pasen de largo por su lado sin afectarle”.

Las dosis altas de vitamina C, los caramelos de Zinc o su presentación en gotas o pastillas, constituyen una de las medidas naturales más efectivas frente al malestar de la gripe por la simple razón de mejorar nuestra función inmune frente a los virus; cosa semejante puede decirse del poder antiviral del Cobre Oligoelemento, debidamente recomendado por un profesional de la salud.

Nuestra ancestral herencia de conocimientos fito terapéuticos, siempre ha acertado al recomendar las infusiones y vaporizaciones a base de plantas como el Sauco, las bebidas de Jengibre y de Cúrcuma, los jarabes caseros preparados con cebolla, ajo y Propóleo.

La medicina Biológica con sus medicamentos antihomotóxicos y homeopáticos, sigue a pesar de sus repetidos ataques oficiales y provenientes de las multinacionales, atrayendo cada vez más adeptos que a contracorriente de la mala prensa, sucumben tan solo por un hecho: los prueban y experimentan la mejoría de la gripe y demás cuadros respiratorios.

Una recomendación que costó mucho difundir por la medicina biológica y que ahora la medicina oficial ya reconoce sin resistencia al menos en teoría, es la de “no correr a bajar la fiebre”: la fiebre es una gran aliada del cuerpo, pues convierte a éste en un verdadero horno que inactiva toxinas y mata virus y bacterias nocivas. El abordaje biológico de la gripe y de todo proceso infeccioso incluye un entendimiento del trabajo amigo de la fiebre. Por eso es tan preocupante la automedicación y la venta libre de antipiréticos y analgésicos que interrumpen la fase temprana de respuesta defensiva a través de la fiebre. Los medicamentos antihomotóxicos no bajan abruptamente la fiebre: la dejan trabajar, pero atenúan los síntomas molestos que la acompañan como el dolor de cabeza, el osteomuscular y el gran desaliento.

 

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica,
Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia

 

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