La hormona del sol, antes vitamina D3.

agosto 17/2016

Mucha gente está obsesionada con lo dañino que puede ser recibir el sol sin usar protectores, debido a las amplias campañas que nos advierten del riesgo de cáncer de piel.

El gran público suele desconocer y muchos médicos olvidar, que la vitamina D es fabricada por nuestra piel y a partir del colesterol, siempre y cuando esa piel entre en contacto directo con el sol.

La deficiencia de vitamina D, ha sido asociada con problemas de los huesos que se explicaban como baja fijación del calcio y se nos decía que esto empeoraba con la llegada de la menopausia y la andropausia. Menos publicitada ha sido su implicación en la depresión y una alta tasa de suicidios en los países nórdicos afectados por severa falta de sol durante largos períodos del año. Se suponía con buenas razones, que los habitantes del trópico, estábamos blindados contra cualquier carencia de vitamina D, dado que tenemos el privilegio de contar con sol durante todo el año; nada más alejado de la realidad.

Las recientes investigaciones han llegado a inesperadas conclusiones: no se trata de una vitamina, sino de una importantísima hormona que tiene receptores en casi todas las neuronas y está implicada en cantidad de funciones como las del sistema inmunológico y el sistema nervioso (importantísimo rol en los problemas depresivos), además de todo el aparato músculo esquelético. Segunda gran sorpresa: ahora que podemos medir sus niveles en sangre, vemos perplejos que en el trópico abundan los pacientes con severo déficit de ella en su cuerpo, debido a que la gente no toma el sol, o se embadurna de cremas antisolares que están resultando ser arma de doble filo (se supone que nos protegen del cáncer, pero nos dan déficit de la hormona D3).

¿Vitamina D?

En realidad, es una hormona esteroidea soluble en grasa. Más que su papel en la salud ósea y la absorción de Calcio, importan sus acciones en sistema nervioso, pues todo él, tiene receptores para dicha hormona: ayuda a regular en el cerebro y en el líquido céfalo raquídeo, las enzimas implicadas en la producción de neurotransmisores, además estimula el crecimiento de los nervios, protege a las neuronas del daño causado por Radicales Libres, reduce la inflamación y mejora la sensibilidad a la insulina.

Bajos niveles de esta hormona en sangre contribuyen a la aparición de depresión, fatiga crónica, déficit de dopamina, epinefrina y norepinefrina.

Buenas fuentes naturales para obtenerla son: peces de agua fría y champiñones.

Dr. Gerardo Gómez Serna.
Asesor científico LHA.
Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica, Diplomado en Homeopatía y Terapia Neural. Nutri Medicina y Talasoterapia.

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