Manejo antihomotóxico de la agresividad felina

junio 13/2017

Los casos de agresividad felina son la segunda causa de consulta médica veterinaria, que se manifiesta con peligrosos arañazos y mordidas, principalmente por desconocimiento del comportamiento natural del pequeño “tigre” que tendremos en casa, o por diversas enfermedades que generan dolor.

Hay que recordar que las consecuencias de un arañazo o mordedura de gato puede ir desde una simple herida, problemas estéticos con reconstrucción, hasta infecciones bacterianas graves por Bartonella henselae, que también se trasmite por falta de higiene en el manejo, por las pulgas de gato, contacto sobre la piel, mucosas de nariz, boca y ojos. El arañazo de gato puede necesitar de asistencia médica, ya que puede generar síntomas en personas como pústulas, fatiga, fiebre, dolor de cabeza, inflamación y dolor de los ganglios linfáticos y garganta, malestar general, inapetencia y pérdida de peso.

El propietario debe reconocer los síntomas de agresividad. El gato ofensivo levanta la cola, las patas y la parte posterior, con mirada fija hacia la persona, con las orejas estiradas hacia arriba, pelo erizado y pupilas contraídas. Contrariamente con la posición defensiva, trata de verse más pequeño, se comprime y agacha, la cola permanece curva alrededor del cuerpo, con los ojos abiertos, pupilas dilatadas mirando hacia los lados, orejas hacia atrás o a los lados y el pelo erizado.

Los gatos pueden tornarse agresivos instintivamente por dolor, mal manejo, al sentirse en peligro o por protección de su territorio, es importante consultar a un Médico Veterinario Etólogo, para descubrir la causa de las súbitas crisis. Otra de las causas más comunes son el aburrimiento, al habitar un espacio cerrado como casa o apartamento sin gateras y elementos de juego con las que podría desahogar su energía. El gato es un animal eusocial, parcialmente sociable, pues solo interactúa con el humano por momentos y es más independiente, así una causa común de ataque es el exceso de manejo, alzándolo y acariciándolo demasiado.

Como los felinos necesitan menos dedicación que los perros, los propietarios muchas veces olvidan el juego con él, con láser, accesorios que le permiten utilizar su vigor y afianzar una relación social con el humano. La falta de socialización del gato, cuando los cachorros han sido separados antes de los 2 meses de su camada, causa actitudes excesivas en el juego, pues es el grupo el que le enseña a autolimitarse en el uso de garras y mordiscos, por contactos físicos de su madre o de sus hermanos. Este aprendizaje difícilmente se logra con el humano.

El ataque a los pies es frecuente en gatos que sufren de aburrimiento, ante ello es mejor jugar con juguetes y poco con manos o pies, puesto que estimulan el comportamiento agresivo, también pueden tornarse destructores, dañan muebles, tapetes y objetos. Si la agresión está precedida por juegos, una simple actitud firme con un no y poco movimiento de manos bastan para mostrarle que no se le tendrá atención con actitudes agresivas.

En caso de agresividad por dolor, el gato tomara posición defensiva, aunque normalmente sea dócil. El dolor se produce por el contacto con la zona afectada, traumatismos en la columna o patas, problemas dentales, enfermedades infecciosas y problemas neurológicos. Debe manipularse entonces con mucho cuidado y llevarlo donde su Médico Veterinario tratante.

Antes de adoptar un gato, la familia debe ser capacitada por el Médico Veterinario sobre el comportamiento gatuno. El propietario debe evitar el exceso de contacto, de alzarlo y acariciarlo, detectando el paso de un estado de bienestar con ronroneo y relajación a la agresión. Es ideal adoptarlos entre los 8 a 12 semanas de edad después de haber superado su fase de socialización con su camada, lo que le evitará problemas de comportamiento, de eliminación y agresividad. El gato por naturaleza prefiere escapar ante estímulos que considera peligrosos. Por ello en las escenas de mordedura o rasguño se pueden crear distracciones como arrojarle al gato chorritos de agua, estímulos con juguetes, manejo de luz o fuentes de ruido como pitos y chicharras. Si la hembra tiene crías, se recomienda dejarlos solos en un sitio cálido, pues el instinto de defensa materna puede activarse con propietarios y extraños. Debe proporcionársele un ambiente aireado, con gateras y juguetes para que no se aburra.

Si las causas de agresividad son físicas, heridas, tumores, desequilibrios químicos la medicina antihomotóxica veterinaria brinda soluciones terapéuticas seguras, regulando las defensas, los procesos inflamatorios, curativos y metabólicos con micro dosis de elementos minerales, vegetales o animales.

Los medicamentos antihomotóxicos no causan dependencia, y regulando el sistema nervioso pueden contribuir a facilitar la adaptación al medio, modular su agresividad, administrándolo desde cachorros sin efectos tóxicos cuando se considere necesario.

Hugo Leiva K.
Director científico.
Línea veterinaria LHA

Un Comentario

  1. stevan ocampo dijo:
    01 marzo 2018

    como se debe manejar ese gato atodo le tira es muy brusco y inpr

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