Ejercicios de fuerza: una indispensable herramienta antienvejecimiento.


Ahora que la población de la 3ª edad es cada vez más numerosa, toca preguntarnos cuáles son las medidas importantes para mantener una calidad de vida que justifique realmente vivir más años.

Uno de los indicadores de envejecimiento más notorios pero más desatendidos se llama atrofia muscular. Seguimos creyendo que la musculatura es patrimonio exclusivo de la adolescencia y la primera juventud y nos hemos hecho a la falsa idea de que los viejos no necesitan masa muscular; esa es una falacia inducida por la cultura light del culto a la belleza exterior y la sobrevaloración de la juventud con su intrínseco menosprecio por la vejez.

Quienes tuvimos el privilegio de haber nacido y crecido en provincias y más aún en zonas rurales, conservamos muy claro el recuerdo de los ancianos que conocimos en nuestra niñez y adolescencia. Lo común era verlos muy entrados en años, pero muy delgados, muy activos, muy lúcidos y muy llenos de vida. Tremendo contraste con los viejos que estamos viendo hoy, incluidos muchos de nuestros familiares y amigos de nuestra misma edad ya prematuramente deteriorados y lastimosamente “enclenques”, apenas capaces de moverse por terreno plano y obligados a vivir en un primer piso pues el médico les ha prohibido subir escaleras.

No cabe duda: la comida procesada de la autodenominada “industria alimenticia” y el sedentarismo extremo, nos siguen pasando cuenta de cobro retroactiva, ¡y lo que sigue si no tomamos correctivos!

Creer que ejercitar la fuerza es cosa para jóvenes, es uno de los mitos que podríamos cambiar para impactar en el manejo de las secuelas del envejecimiento. A mayor edad, más necesitamos rehabilitar nuestros músculos, dado que ellos son nuestro único órgano quemador de grasa mala acumulada y son los responsables de la fuerza necesaria para caminar con vitalidad y alegría.

Ancianos entre 50 y 60 años de edad que lentamente arrastran con dificultad y dolor su cuerpo, son ya un cuadro cotidiano en cualquiera de nuestras ciudades; hace falta ir con más frecuencia a nuestros poblados de pescadores y a caseríos rurales para apreciar a jóvenes de 70 y 80 años, desplazándose por su entorno “como pez en el agua”.

Y no necesariamente estamos hablando de ir a un gimnasio y volvernos pesistas. Cualquier licenciado en educación física o un fisioterapeuta medianamente informado, puede enseñarnos una rutina casera y sencilla para practicar en casa incluso frente a su televisor mientras mira su programa favorito. Justamente es una buena recomendación asociar su rutina de ejercicios con algo que no omite a diario como ver su noticiero o su espacio predilecto.

Volver a fortalecer nuestra masa muscular a un nivel fisiológico (nada de extremos competitivos), tendrá un impacto más importante que muchos medicamentos analgésicos, antihipertensivos, inductores de sueño, relajantes, entre otros.

Existe un fármaco poderosamente efectivo llamado ejercicio físico, mejor que muchísimos fármacos químicos costosos y dañinos, y apenas superado por otro fármaco más poderoso que todos conocemos: la comida sana.


¡A mover el cuerpo!

Dr. Gerardo Gómez Serna. Asesor científico LHA. Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica, Diplomado en Homeopatía y Terapia neural. Nutri medicina y Talasoterapia

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