Beneficios de cambiarnos hacia productos orgánicos para el aseo personal y doméstico


Médicos y pacientes de las medicinas biológicas y holísticas, es decir las que en la legislación colombiana llamamos medicinas alternativas y complementarias; llevamos años familiarizándonos con el concepto fundamental de que “una medicina biológica debe ir de la mano de la agricultura biológica”


Hemos dicho en varias ocasiones en este blog, que la comida es la primera fuente de homotoxinas: nos referimos con ello a las toxinas llamadas azúcar, jarabe de maíz, grasas hidrogenadas, gluten, y un sin número de sustancias artificiales que la industria agrega a los alimentos procesados como colorantes, saborizantes, espesantes, entre otros. Todos ellos con efectos dañinos demostrados sobre nuestra salud.

Otra fuente de homotoxinas sobre la cual menos se habla, pero que está motivando investigaciones y publicaciones importantes es la conformada por los productos químicos para el aseo personal, el aseo en el hogar y las empresas.


La legislación en países latinoamericanos, así como en EE.UU, es demasiado permisiva con las empresas fabricantes de estos tóxicos que son promovidos por radio y televisión. Pero da mucho que pensar el hecho de que en Europa, donde los gobiernos son más protectores de los derechos de la comunidad, la situación sea tan diametralmente opuesta: en Europa, más de 1300 químicos están prohibidos en los productos para el cuidado personal; en Estados Unidos sólo hay 11 prohibidos y en Colombia menos que eso.


Las fuentes comunes de productos químicos tóxicos incluyen las fragancias de los productos de limpieza y cuidado personal, ambientadores en aerosol, aromatizadores para adicionar al agua, productos de vinilo, muebles y ropa resistentes a las manchas, entre otros.


El aire que respiramos en casa u oficina, está sobrecargado de sustancias que hay en el polvo y que ya sabemos, están contribuyendo a la obesidad, mientras que el químico plástico bisfenol-A (BPA) se ha relacionado con el cáncer de próstata.


Cuando pensamos en lo exigentes que son las entidades reguladoras gubernamentales, a la hora de tramitar ante ellas un registro para un alimento nutracéutico, o producto natural, nos sorprendemos ante la aparente complicidad con las empresas que nos intoxican con los químicos para el aseo; oigan esta perla: la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos pide a las empresas que fabrican y comercializan cosméticos y otros productos para el cuidado personal que ellos mismos garanticen su seguridad -el ratón cuidando el queso- por lo que no sólo plantea un evidente conflicto de intereses, sino que “ni la ley ni las regulaciones de la FDA requieren pruebas específicas para demostrar la seguridad de los productos o ingredientes individuales”.


Una mujer latina que suele imitar mucho el estilo de vida de una estadounidense utiliza a diario un promedio de 12 productos de cuidado personal y/o cosméticos, los estudiosos que han desmenuzado sus componentes, nos reportan que ahí sumamos 168 productos químicos diferentes. La fuente científica y periodística es el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés). A esto hay que agregarle los químicos ocultos en los productos de limpieza, envases de alimentos, muebles y alfombras.


Algunas recomendaciones básicas para que empecemos a hacer la transición hacia un consumo más ecológico en nuestro aseo:


1. Comprar preferiblemente productos que vengan en botellas o frascos de vidrio en lugar de plástico o latas ya que los químicos pueden filtrarse en el plástico y llegar al contenido. Para guardar alimentos en la nevera, es ideal el recipiente de vidrio, y ojalá nunca usar para ello los de plástico.

2. Consuma principalmente alimentos crudos y frescos, de cosecha y cultivados lo más cercano posible al sitio donde se lo adquiere. Los alimentos procesados, empacados al vacío, enlatados, pre envasados (de todo tipo) son una fuente común de sustancias químicas tóxicas y cancerígenas tales como BPAs y ftalatos.

3. Poner un filtro en la ducha es incluso más importante que el filtro en el agua de la cocina, ya que la piel absorbe muy fácilmente los químicos que trae el agua de nuestro baño cotidiano.

4. Un buen comienzo para éstos cambios está dado por una visita a las biotiendas ecológicas que apoyan y promueven a los campesinos que le están apostando a la agricultura sostenible y a la fabricación de productos naturales para el aseo. Cada día aparecen más de ellas.


En una segunda entrega de este artículo, ahondaré un poco más sobre las investigaciones recientemente publicadas y daré otros tips y recomendaciones.


Dr. Gerardo Gómez Serna. Asesor científico LHA. Médico y Cirujano Universidad de Antioquia. Especialista en Medicina Biológica, Diplomado en Homeopatía y Terapia neural. Nutri medicina y Talasoterapia

1 vista0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

LHA

Servicio al Cliente

Legal

  • YOUTUBELOGO
  • FACEBOOKLOGO
  • INSTAGRAMLOGO

Site Creado por tiendabandera.com

LHA® funciona sobre Google Security Trusted Infrastructure LHA® es una Marca Registrada - Todos los derechos reservados © 2020.

0